PARADOJA DEL TIEMPO

MICRORRELATOS

 PARADOJA DEL TIEMPO

 

Dios ha creado todo en un lapso de tiempo, Sherezada ha salvado su vida postergándolo

 

EL DÍA

 

Está  tallado en un pedazo de piedra de la vida y ha sido hecho en el taller del tiempo.

 

¿WHAT TIME IS IT?

 

Ven acá, no te alejes, estoy dispuesto a parar por ti

 

EL RELOJ

 

Instrumento creado perfectamente para medir el tiempo pero que lentamente acelera la muerte.

 

CÍCLICO

   

El tiempo persigue al hombre

El hombre acelera su vida

La vida culmina en un tiempo



 LA HOJA EN BLANCO

(Crónica)

 

Estoy por creer que quien se enfrenta a una hoja en blanco está dispuesto a encontrar mundos mágicos en letras cortantes y confusas y  algún día se sentirá loco por creer que esos escritos llegarán a ser reales.

 

Una realidad que no es perfecta pero que está plasmada en la perfección de la blancura de la hoja que no permite reproches y que está sometida a cualquier cambio que le hagan en cualquier momento.

Mónica Serna.






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Decálogo del escritor, Augusto Monterroso (1921-2003)
 
Primero. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero. En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: "En literatura no hay nada escrito".

Cuarto. Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno. Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte el saco en la calle, ni te señalara con el dedo en el supermercado.
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